La Gastronomia Viterbesa (de la Tuscia)
La cocina de la zona viterbesa, por
la particular posición geográfica de este territorio, se puede considerar
una sabia mezcla de los sabores de la romana, los odores de la toscana
y la sencillez de la umbra.
El plato más tradicional es sin duda
alguna el "Acquacotta". Los elementos que la componen son principalmente
cuatro: el pan casero duro, las verduras de campo, en primer lugar
la chicoria de campo ( con patatas, tomates y cebolla ), el mastranzo
( nébeda ), que le da el característico olor de nuestra tierra, y
el aceite extravirgen de oliva, que se añade crudo un poco antes de
servirlo. Si además se agrega un poco de bacalao se consigue, por
la variedad y riqueza de los ingredientes, un sabroso e ideal plato
único, quizás la obra maestra de la tan alabada Cocina Mediterránea.
Otro plato único, gustoso y original, es la sopa con cordero
( en la que también se encuentran verduras de diverso tipo como alcachofas
y patatas ) conocido como "Jubón y Calzones" por ser un alimento completo;
tenemos también la sopa con pescado de lago, denominada "Sbroscia",
cocinada en la zona del lago de Bolsena, que no tiene nada que envidiar
a la más famosa sopa de pescado de mar, que se prepara en las zonas
de la costa tirrénica.
Los Primeros platos. Son característicos
varios tipos de pasta casera hecha con agua y harina, como los " Lombrichelli
" , la "Pasta straccia", los "Gnocchi col ferro", los "Gnocchi 'ncotti
o Strozzapreti". Sigue la pasta de huevo, que va desde las clásicas
"fettuccine" acompañadas con distintos tipos de salsa, hasta las "pappardelle"
con salsa de liebre, de jabalí o de setas y el " Fieno di Canepina".
Este debe su fama a la particular suavidad con la que, sin saber cómo
lo consiguen, las granjeras de Canepina lo preparan. También son muy
conocidas las menestras de legumbres ( pasta y judías, pasta y garbanzos,
arroz y lentejas, etc. ) incluido el clásico "Minestrone viterbese",
y las numerosas variedades de sopas con legumbres como la "scafata"
con habas frescas, la sopa de garbanzos y castañas, característica
de la Cena de Nochebuena, los "Fagioli con le fette" y el hinojo silvestre
fresco.
Entre los segundos a base de Carne
predominan los que se preparan con animales de granja, sobre todo
pollo y conejo, que se cocinan sea en la sartén ( a la cazadora )
que en la cazuela ( asado muerto ). También se usan mucho la carne
de cordero al horno y a la brasa, la de cerdo ( famosa y óptima en
todos lados la olorosa "porchetta", lechoncito asado ) y el mondongo
de bovinos ( rabo, callos, intestinos, asaduras, etc. ). Sin embargo
el plato más característico es la "Pignattaccia", un estofado, hecho
al horno en una cazuela de barro, con trozos de carne y mondongo de
bovino y suino y con verduras ( patatas, apio, cebolla, etc. ). La
caza, riquísima en toda la zona de la Marisma desde los tiempos de
los Etruscos, hoy en día es escasa, a excepción del jabalí, que se
puede encontrar facilmente en los restaurantes de la Marisma lacial.
Para los secundos a base de Pescado
se utiliza principalmente el pescado fresco proveniente de los lagos
de Vico y Bolsena, como los simpáticos chirretes, los delicados filetes
de perca, el "coregone" ( característico pescado de los lagos italianos
), el voraz lucio, y las famosísimas Anguilas del lago de Bolsena,
que costaron a Martino IV la vida e incluso la condena a "purgar por
ayunas" en el Purgatorio dantesco. Además en todo el litoral tirrénico,
donde existe toda una tradición del buen comer, se puede saborear
el óptimo pescado de mar en sopas, fritos y asados a la brasa.
Entre las Ensaladas con ingredientes
vegetales recordemos las hortalizas del lago de Bolsena, las alcachofas
de las zonas costeras, los brécoles y las numerosas hierbas silvestres
que componen la sabrosísima " Misticanza", conocidas en Viterbo como
"erbarelle", también la chicoria que se hace "strascinata" en la sartén,
los "Strigoli" con los que se hacen estupendas tortillas, la borraja
para los buñuelos, los boletos de los Montes Ciminos y los "Ferlenghi"
( pleurotus ) de Monteromano y Tarquinia. Las legumbres, si se usan
en ensalada, se aliñan generalmente con aceite de oliva extravirgen
o se añaden otros ingredientes ( cebolla, apio, romero, etc. ) Cuando
se preparan en la cazuela, sobre todo si se añade tocino de cerdo,
salchichas u otro tipo de carne, representan un clásico segundo, muy
conocido, que también se presenta como plato único, sobre todo en
la cena. Mención aparte merecen las "Zanahorias de Viterbo" que hoy
en día han desaparecido. Consistía este plato en preparar con una
salsa agridulce un particular tipo de zanahoria de color morado, que
una vez se vendían en unos recipientes de barro, y que se comían con
el hervido de carne.
Entre los Quesos, destaca el
de leche de oveja ( Pecorino ), que, por su sabor fuerte y característico,
es apreciado por los entendidos sobre todo si se saborea con habas
o peras. Cuando está curado se ralla para aliñar los "spaghetti" con
queso y pimienta o la pasta a la "carbonara", los ñoquis con patatas,
los "lombrichelli", la "polenta" con costillas de cerdo, las sopas
de verduras, los callos con salsa y muchos otros platos locales.
Los Dulces más característicos
son los que se preparan en las fiestas; en Navidad tenemos el "Panamarillo",
el "Pan del Obispo" y los macarrones con nueces; en Semana Santa vuelven
de moda las aromáticas "Pizze di Pasqua", en San José los buñuelos
de arroz, en Carnaval los ravioles con requesón, las "fregnacce" (
otro tipo de buñuelos ) y las "castagnole" con Sambuca; además en
las fiestas de los Santos Patrones las clásicas Rosquillas con anís.
Independientemente de las fiestas, son muy apreciadas como postre
las rosquillas de vino, las tortas de requesón o de guindas y, "dulcis
in fundo", todos los dulces hechos con las avellanas provenientes
de los Montes Ciminos, en modo particular los "Tozzetti" que, empapados
en nuestro DOC para postres ( el Aleatico de Gradoli ) constituyen
un digno cierre de la reseña de la Cocina de la Tuscia.
Para terminar queremos recordar nuestros
Vinos DOC. El más famoso es sin duda alguna el Est! Est!! Est!!!
de Montefiascone, que acompaña bien entremeses y pescados, sobre todo
el de lago; tenemos también el Orvieto clásico, que se produce una
parte en la provincia de Viterbo, vino versátil de comida; el vino
delicado más ligero y amable, el seco del sabor tenue pero siempre
con una ligera huella de amargo. El Aleatico de Gradoli, de aroma
de rosas almizcleñas, con el tipo licoroso de sabor dulce y suave,
se presta como acompañante de dulces secos; última novedad es el "Vignanello",
vino típico de comida, que sólo en los últimos tiempos ha obtenido
el reconocimiento DOC.