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Saliendo por Porta Faul, a
1,5 kms. en dirección a Tuscania, comienza la zona termal,
que tiene su epicentro en el manantial del Bulicame, citada
por Dante en su "Infierno" y desde tiempos remotos sinónimo
de ultratumba, una de las entradas al infierno. Sus aguas
sulfúreas manan a una temperatura de 55°C. Primero la descubrieron
los Etruscos, después los Romanos, que construyeron palacios
y termas desde el 310 a. C., posteriormente se alojaron en
este lugar personajes ilustres como Gregorio IX en el 1350,
Niccolò V en el 1450, Michelangelo, que dibujó las ruinas
de las antiguas termas, y De Montaigne (1580-1581). Los baños
fueron objeto de varias destrucciones, como en 1527 a manos
de los Lansquenetes o en 1706 a causa de una gran inundación.
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